Descripción
El Ospedale del Ceppo es el antiguo hospital de Pistoia, a dos pasos de la piazza del Duomo, fundado en el siglo XIII y en funcionamiento hasta 2013. Lo reconocerás enseguida: sobre su logia renacentista corre un largo friso de terracota de colores brillantes.
La logia de arcos imita la del Hospital de los Inocentes de Brunelleschi en Florencia: así lo quisieron los administradores florentinos, cuando Pistoia había pasado a manos de Florencia y el hospital dependía de Santa Maria Nuova.
El friso de los Della Robbia es el motivo para venir. En paneles esmaltados de azul, blanco, amarillo y verde, narra las obras de misericordia: vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos, dar de comer al hambriento.
Entre una escena y otra están las Virtudes, y en las esquinas dos arpías colocadas como advertencia. En las enjutas de los arcos, los medallones de Giovanni della Robbia muestran la Anunciación, la Visitación y la Virgen en gloria entre ángeles. Sobre la portada contigua, un luneto de Benedetto Buglioni representa la Coronación de la Virgen, figuras blancas sobre fondo azul.
Dentro, el Museo dello Spedale del Ceppo guarda el instrumental quirúrgico de la antigua escuela de medicina, donde se formó el anatomista Filippo Pacini. La pieza más sorprendente es el teatro anatómico neoclásico: bancos de obra en anfiteatro, paredes con frescos y, en la sala de al lado, la mesa de mármol donde se preparaban los cadáveres. Desde el museo también se baja a Pistoia Sotterranea.
El nombre viene de una leyenda: la Virgen habría pedido al matrimonio formado por Antimo y Bendinella que fundaran el hospital donde encontraran un tocón, un «ceppo», florecido en pleno invierno. Más prosaicamente, quizá era el tronco hueco donde se dejaban las limosnas.
Con la peste negra de 1348, muchos enfermos dejaron sus bienes al hospital, que salió de ella riquísimo. Tan rico que el nombramiento de su administrador, el spedalingo, provocó violentos enfrentamientos entre las grandes familias de Pistoia, los Panciatichi y los Cancellieri.
El friso es también un retrato: el spedalingo florentino Leonardo Buonafede, que lo encargó, aparece en cada escena vestido de blanco con una capa negra. Dejó Pistoia antes de que acabaran las obras, y el panel de los sedientos nunca se colocó: sus fragmentos aparecieron en 1936 donde los Della Robbia tenían sus hornos.
Imprescindible
• El friso de las obras de misericordia.
• Los medallones de Giovanni della Robbia.
• El teatro anatómico.
• El instrumental quirúrgico de la escuela de medicina.
¿Sabías que…?
• El último panel de la derecha, rehecho en 1586 sin esmalte, muestra en lugar de Buonafede al spedalingo de entonces.
• En la sala de los contagiosos, a los enfermos se los atendía a distancia, desde un pasadizo exterior.
La logia de arcos imita la del Hospital de los Inocentes de Brunelleschi en Florencia: así lo quisieron los administradores florentinos, cuando Pistoia había pasado a manos de Florencia y el hospital dependía de Santa Maria Nuova.
El friso de los Della Robbia es el motivo para venir. En paneles esmaltados de azul, blanco, amarillo y verde, narra las obras de misericordia: vestir al desnudo, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos, dar de comer al hambriento.
Entre una escena y otra están las Virtudes, y en las esquinas dos arpías colocadas como advertencia. En las enjutas de los arcos, los medallones de Giovanni della Robbia muestran la Anunciación, la Visitación y la Virgen en gloria entre ángeles. Sobre la portada contigua, un luneto de Benedetto Buglioni representa la Coronación de la Virgen, figuras blancas sobre fondo azul.
Dentro, el Museo dello Spedale del Ceppo guarda el instrumental quirúrgico de la antigua escuela de medicina, donde se formó el anatomista Filippo Pacini. La pieza más sorprendente es el teatro anatómico neoclásico: bancos de obra en anfiteatro, paredes con frescos y, en la sala de al lado, la mesa de mármol donde se preparaban los cadáveres. Desde el museo también se baja a Pistoia Sotterranea.
El nombre viene de una leyenda: la Virgen habría pedido al matrimonio formado por Antimo y Bendinella que fundaran el hospital donde encontraran un tocón, un «ceppo», florecido en pleno invierno. Más prosaicamente, quizá era el tronco hueco donde se dejaban las limosnas.
Con la peste negra de 1348, muchos enfermos dejaron sus bienes al hospital, que salió de ella riquísimo. Tan rico que el nombramiento de su administrador, el spedalingo, provocó violentos enfrentamientos entre las grandes familias de Pistoia, los Panciatichi y los Cancellieri.
El friso es también un retrato: el spedalingo florentino Leonardo Buonafede, que lo encargó, aparece en cada escena vestido de blanco con una capa negra. Dejó Pistoia antes de que acabaran las obras, y el panel de los sedientos nunca se colocó: sus fragmentos aparecieron en 1936 donde los Della Robbia tenían sus hornos.
Imprescindible
• El friso de las obras de misericordia.
• Los medallones de Giovanni della Robbia.
• El teatro anatómico.
• El instrumental quirúrgico de la escuela de medicina.
¿Sabías que…?
• El último panel de la derecha, rehecho en 1586 sin esmalte, muestra en lugar de Buonafede al spedalingo de entonces.
• En la sala de los contagiosos, a los enfermos se los atendía a distancia, desde un pasadizo exterior.