Descripción
Las murallas de Pistoia son los tres cercos que a lo largo de la Edad Media cerraron y luego ampliaron la ciudad: del más antiguo quedan huellas en el trazado de las calles; del último, del siglo XIV, varios tramos a lo largo de las avenidas que rodean el centro.
El tramo más visible es el del tercer cerco, a lo largo del viale Matteotti y del viale Arcadia. Eran murallas de unos quince metros de alto, tres de ancho en la base y metro y medio arriba, donde corría el camino de ronda.
A lo largo del recorrido aparecen los grandes bastiones añadidos entre los siglos XV y XVI para defender las puertas: el Ambrogi hacia Lucca, el Thyrion en Porta al Borgo, la Sandraccia en Porta San Marco. El baluarte más fuerte era la Fortezza di Santa Barbara, junto a Porta Carratica.
Las cuatro puertas miraban a los caminos principales: hacia Florencia, hacia Lucca, hacia la montaña y hacia Prato. Sus nombres han quedado en los cuatro barrios que compiten en la Giostra dell'Orso, la justa del Oso.
El primer cerco lo construyeron los lombardos, por orden del rey Desiderio, sobre los restos del romano: encerraba algo menos de nueve hectáreas alrededor de la actual piazza del Duomo. El segundo, del siglo XII, tenía sesenta torres y anchos fosos alimentados por los torrentes.
Las puertas se cerraban al atardecer, al toque de una campana de la catedral. Quien llegaba tarde tenía que hacerse oír, quizá tirando piedras contra las hojas de la puerta: de ahí viene el dicho «essere alla porta coi sassi», estar en la puerta con las piedras, que sigue en uso.
El tercer cerco se levantó después de 1306, cuando los florentinos habían destruido el anterior. Rodeado de fosos alimentados por el Brana y el Ombrone, nunca fue conquistado.
Fue la modernidad la que lo venció. En 1909 se abolió el cinturón aduanero y las puertas, consideradas ya ruinas estorbosas, fueron derribadas una tras otra entre 1910 y 1925.
El tramo más visible es el del tercer cerco, a lo largo del viale Matteotti y del viale Arcadia. Eran murallas de unos quince metros de alto, tres de ancho en la base y metro y medio arriba, donde corría el camino de ronda.
A lo largo del recorrido aparecen los grandes bastiones añadidos entre los siglos XV y XVI para defender las puertas: el Ambrogi hacia Lucca, el Thyrion en Porta al Borgo, la Sandraccia en Porta San Marco. El baluarte más fuerte era la Fortezza di Santa Barbara, junto a Porta Carratica.
Las cuatro puertas miraban a los caminos principales: hacia Florencia, hacia Lucca, hacia la montaña y hacia Prato. Sus nombres han quedado en los cuatro barrios que compiten en la Giostra dell'Orso, la justa del Oso.
El primer cerco lo construyeron los lombardos, por orden del rey Desiderio, sobre los restos del romano: encerraba algo menos de nueve hectáreas alrededor de la actual piazza del Duomo. El segundo, del siglo XII, tenía sesenta torres y anchos fosos alimentados por los torrentes.
Las puertas se cerraban al atardecer, al toque de una campana de la catedral. Quien llegaba tarde tenía que hacerse oír, quizá tirando piedras contra las hojas de la puerta: de ahí viene el dicho «essere alla porta coi sassi», estar en la puerta con las piedras, que sigue en uso.
El tercer cerco se levantó después de 1306, cuando los florentinos habían destruido el anterior. Rodeado de fosos alimentados por el Brana y el Ombrone, nunca fue conquistado.
Fue la modernidad la que lo venció. En 1909 se abolió el cinturón aduanero y las puertas, consideradas ya ruinas estorbosas, fueron derribadas una tras otra entre 1910 y 1925.