Palazzo dei Vescovi - Museo de la Catedral

Palazzo dei Vescovi - Museo de la Catedral

Piazza del Duomo 4. (Abrir mapa)

Descripción

El Palazzo dei Vescovi es la antigua residencia de los obispos de Pistoia, en la piazza del Duomo, junto a la catedral: un palacio del siglo XI con una gran logia gótica de ladrillo. Hoy es un museo que va de los etruscos al siglo XIX, con la sacristía del robo que cuenta Dante.

La parada más famosa es la sacristía de San Jacopo, construida entre 1163 y 1170 para guardar los tesoros donados al patrón. Aquí, en 1293 o 1294, tuvo lugar el robo de Vanni Fucci que Dante narra en el canto XXIV del Infierno.

Encima está la capilla de San Niccolò, la capilla privada del obispo. La bóveda es azul, cubierta de grandes estrellas de ocho puntas; las paredes tienen frescos de principios del siglo XIV con historias de san Nicolás y de los mártires, y una gran Crucifixión de finales de siglo.

Entre las obras destacan el tapiz Millefiori, llamado también de la Adoración, y un ángel de madera de Giovanni Pisano. De otra época es el ciclo de pinturas murales al temple de Giovanni Boldini, que estaban en una sala de la villa La Falconiera, cerca de Pistoia.

El Museo de la Catedral expone los objetos sagrados y los ornamentos litúrgicos reunidos a lo largo de los siglos, y está además la colección de pintura florentina del siglo XVII de Piero y Elena Bigongiari.

Desde la galería sobre el pórtico de la catedral se ven desde arriba el baptisterio y la plaza. En el sótano, el recorrido arqueológico muestra los restos hallados durante las restauraciones, porque el palacio se levanta sobre uno de los puntos más antiguos de la ciudad. Un museo táctil, pensado también para personas ciegas, permite tocar con las manos los monumentos de Pistoia.

El palacio nació de una pelea. A finales del siglo XI, los enfrentamientos entre el obispo y los canónigos de la catedral llevaron al obispo a construirse una casa propia, en la zona del mercado que le había donado el emperador Otón III. Al principio era una fortaleza, con torre y almenas.

Entre sus huéspedes estuvo Federico Barbarroja. Del palacio de entonces quedan detalles insólitos, como el ábside colgante de ladrillo de la capilla, visible desde la via del Duomo, y la escalinata exterior documentada en 1220, una de las más antiguas de la arquitectura civil italiana.

El obispo Scipione de' Ricci, que lo encontraba caótico, obtuvo del gran duque permiso para construir uno nuevo, y en 1786 el antiguo se vendió. Dividido en pisos y tiendas, casi perdió su aspecto, que solo recuperó con la restauración de la Cassa di Risparmio di Pistoia, terminada en 1980.